Paquirri le dio a Isabel Pantoja su único hijo biológico, Kiko Rivera, pero no fue el primer hombre que llamó a las puertas de su corazón.
Cuando tan solo tenía 14 años, Isabel mantuvo un tonteo con un joven de 17 llamado Francisco Cortés,
que este lunes dio detalles de su amor adolescente con la tonadillera en Socialité.
El pasado de la cantante cobra más interés que nunca debido al enfrentamiento que mantiene con su hijo Kiko,
quien la acusa de haberlo engañado con el reparto de la herencia de su padre. Francisco e Isabel se conocieron en Mallorca, en el verano de 1970: “Yo trabajaba en una cafetería de una galería que había en un tablao flamenco que se llamaba Los Rombos. En aquel entonces había un cuadro flamenco, en el que estaba Chiquetete, Amparo, su mujer; Rocío, que era tía de Maribel; un cuadro muy selecto…”, recordó.
Cuando la escuchó cantar y moverse por el escenario, Francisco sintió una gran atracción por ella. Tanto que al poco se enamoró perdidamente de la joven artista: “Yo solía bajar a la discoteca porque era una sala de fiestas, mi hermano era el regidor, por eso yo pasaba toda las noches y empecé a bajar… Cuando ella salía a cantar, me gustaba como cantaba, y poco a poco fui bajando todos los días y poco a poco sinceramente me fui enamorando de lela”, añadió.
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Poco a poco la fue conquistando, aunque doña Ana, la madre de Isabel, no le ponía las cosas nada fáciles. No le quitaba la vista a su hija ni un solo segundo: “Doña Ana, pues… como era normal, no la soltaba, no la dejaba para nada”, matizó.
Cortés recordó cómo fue el primer beso entre los dos. Fue cuando terminó el verano e Isabel viajó al aeropuerto de Mallorca para regresar a Sevilla: “El primer beso fue… Yo le di un beso cuando nos despedimos en el aeropuerto, cuando ella se marchó a Sevilla y de ahí a Madrid. Y fue estando su madre allí en el aeropuerto cuando nos despedimos y con consentimiento de su madre”.
A pesar de la distancia, Francisco hizo todo lo posible por mantener el contacto con su enamorada: “Antes de escribirnos cartas cuando ella está en Sevilla, yo vendí una máquina de escribir, una máquina de fotos y hasta aun armario para juntar un poco más de dinero e irme a Sevilla a verla”, rememoró.
El joven poco a poco caló en la familia de Pantoja. Tanto que doña Ana le pidió trabajo para su hijo mayor, Bernardo, el padre de Anabel Pantoja. No obstante, el hermano de Isabel no se sintió muy a gusto en este trabajo y lo dejó al poco tiempo: “Su madre me comentó si le podía buscar algún trabajo a Bernardo y encontré uno en una tienda de souvenirs, una tienda de recuerdos de Mallorca, de zapatos… pero claro, no duró mucho”.
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Por otro lado, Francisco cree que doña Ana pensaba que un camarero era “poca cosa” para su hija: “Hubo un momento estando en Sevilla, que me lo dijo de esa manera. Que éramos muy jóvenes, yo aún tenía que hacer el servicio militar, era obligatorio… Yo incluso me fui voluntario para así aligerar el tiempo, pero en esos momentos pensaría que yo era poca cosa…”, añadió.
Isabel marcó profundamente el corazón de Cortés, que la recuerda a día de hoy con un gran cariño: “Deja huella por donde va. En el buen sentido de la palabra”. Si se la encontrara en estos momentos no sabría como reaccionar ni qué decirle para recordar viejos tiempos: “Pues lo primero de todo que se me viene a la cabeza, si se acuerda de las veces que yo bajaba y yo me quedaba embelesado delante del escenario oyéndola cantar y de los momentos que pasamos juntos… Siempre acompañado, eh”, sentenció.