La bailarina y actriz española ha acudido al programa de entrevistas de Marc Giró y ha confesado que incluso llegó a llamar a Iker Jiménez para descubrir “quién era y qué quería” el espíritu que sentía en su casa.
En Volver (2006), de Pedro Almodóvar, el fantasma de Carmen Maura se cuela en la casa de su hija en la ficción, Lola Dueñas, para resolver ciertos asuntos que le quedaron pendientes en vida con respecto a su otra hija, Penélope Cruz. Si bien la película es un canto a la concepción real que se tiene sobre la muerte en la Mancha natal del director, el relato ficticio del filme podría estar convirtiéndose en realidad. Pero, en este caso, la protagonista de la historia es la hermana de la oscarizada actriz, y es que Mónica Cruz ha confesado que vive con el espíritu de su abuela en casa.
La actriz y bailarina española ha acudido al Late Xou de RTVE para promocionar junto a sus compañeras, Raquel Sánchez Silva y María Escote, la nueva edición de Maestros de la Costura Celebrity de la que ella misma es concursante. Durante la entrevista, Marc Giró, el humorista y presentador del mencionado programa televisivo, le profesó a Cruz sin miramientos: “Tú vives bajo el mismo techo que el espíritu de tu abuela Modesta”, a lo que ella respondió: “Va y viene”.
“Pasé de tener incertidumbre, a irme de casa y decir ‘abuela, que me voy, cuida a la niña”
“Me da igual el que piense que estoy pa’ allá. Son cosas que una las siente, y no sabía qué estaba pasando en mi casa, pero sí que había alguien que quería que yo me enterara que estaba ahí”. Así comenzó Cruz su relato antes de explicar que, un día, sentada en el porche de su casa sintió una presencia muy fuerte que la asustó y la hizo decidirse a descubrir “quién era y qué quería” aquel espíritu. Ante la inquietud, decidió pedir ayuda a Iker Jiménez, con quien tenía una buena relación porque sus “hijas compartían cole”.
Gracias a él, el médium Aldo Linares visitó su casa para analizar la situación: “Me dijo que era una presencia femenina. Se puso a investigar y llegamos a la conclusión de que era mi abuela“. Además, recordó con cierta emoción: “Me dijo cosas muy bonitas, como que las mujeres se tenían que ayudar y que venía para ayudarme con la crianza de mi hija“. Una experiencia que, aunque inicialmente pudiera resultar tenebrosa, se transformó en una sensación de protección, hasta el punto de llegar a despedirse de ella cada día con naturalidad.