En medio del luto que aún sacude a cientos de personas que seguían la vida de Valeria Márquez, su madre ha decidido romper el silencio.
Durante más de una semana, su dolor se manifestó en el más absoluto mutismo, aislada del bullicio mediático y del ruido de las redes sociales.
Sin embargo, hoy, visiblemente afectada, tomó la palabra en una entrevista cargada de emociones, dejando al descubierto no solo su sufrimiento como madre, sino también aspectos ocultos del drama que rodeó la muerte de su hija.
Con voz temblorosa y lágrimas que apenas podía contener, la mujer comenzó diciendo: “No hay dolor más grande que enterrar a un hijo.
Pero más allá de la pérdida, lo que me parte el alma es cómo la juzgaron… sin saber lo que realmente pasaba”.
Así, abrió una puerta a un relato tan crudo como estremecedor.
Según sus palabras, Valeria venía enfrentando una serie de presiones emocionales intensas, muchas de ellas derivadas del acoso virtual que recibía desde hacía meses.
Comentarios crueles, rumores sin fundamento y mensajes llenos de odio fueron, poco a poco, quebrando su salud mental.
La madre confesó que su hija sufría en silencio.
“Valeria sonreía por fuera, pero por dentro se estaba apagando.
Lo noté muchas veces, pero ella siempre decía: ‘Estoy bien, mamá’.
Ahora sé que no lo estaba”.
Reveló también que en los días previos a su muerte, la joven se había aislado más de lo habitual, y que incluso habían discutido por su negativa a buscar ayuda profesional.
“Me duele pensar que quizás pude haber hecho más, que quizás si la hubiese obligado a hablar con alguien…”, dijo antes de romper en llanto.
Pero lo más escalofriante fue la carta que encontró en la habitación de Valeria, escrita a mano y cuidadosamente guardada en una libreta.
En ella, Valeria pedía perdón por no ser lo que el mundo esperaba de ella.
Hablaba de sentirse agotada, de no poder más con las críticas y de haber perdido el sentido de pertenencia en un mundo cada vez más cruel.
Su madre decidió leer un fragmento en voz alta durante la entrevista, dejando a todos los presentes visiblemente conmocionados.
“Yo solo quería vivir en paz, sin que todos tuvieran algo que decir sobre mi cuerpo, mi voz, mis decisiones.
Me cansé de luchar con algo que no podía controlar”, decía la nota.
Esta revelación generó una ola inmediata de reacciones en redes sociales, donde el nombre de Valeria volvió a convertirse en tendencia.
Miles de usuarios expresaron su pesar y enviaron mensajes de apoyo a la familia, mientras otros aprovecharon para denunciar el rol destructivo del acoso digital y la cultura de juicio constante que reina en plataformas como TikTok, Instagram y Twitter.
La madre de Valeria aprovechó también el espacio para enviar un mensaje contundente a quienes, consciente o inconscientemente, contribuyeron al sufrimiento de su hija.
“Cada palabra cuenta.
Cada burla, cada chisme, cada comentario hiriente… todo suma.
Hoy mi hija no está, pero hay muchas otras Valerias allá afuera, luchando en silencio.
Piensa antes de escribir.
Piensa antes de herir”.
Por último, confirmó que planea crear una fundación en honor a su hija, enfocada en la salud mental juvenil y la prevención del acoso en redes.
“No quiero que nadie más pase por lo que yo estoy viviendo.
Si su historia puede salvar aunque sea una vida, entonces su muerte no habrá sido en vano”.
Esta entrevista no solo expone el dolor más profundo de una madre rota por la tragedia, sino que también lanza una advertencia brutal: estamos perdiendo a nuestros jóvenes en silencio, uno a uno, bajo el peso de una sociedad que juzga más de lo que escucha.
Y aunque Valeria Márquez ya no está, su voz, a través del testimonio de su madre, grita más fuerte que nunca.