Dos helicópteros militares irrumpieron al mediodía y partieron el cielo del occidente de México sin sirenas ni avisos previos.
En cuestión de minutos, un rancho considerado inexpugnable y ligado al entorno
de El Mencho, líder del CJNG, fue atacado desde el aire.
El objetivo no era un capo ni un arsenal estratégico. Era una influencer famosa. Ese solo dato convirtió el rescate de La Nicholette en uno de los episodios más polémicos del inicio de 2026.

Nicolette Pardo, conocida como La Nicholette, construyó una imagen de lujo extremo en Instagram y OnlyFans. Aviones privados, marcas exclusivas y cercanía con figuras del poder en el mundo criminal formaban parte del relato público.
Durante meses, las agencias de seguridad siguieron de cerca vínculos opacos que apuntaban a operadores financieros del CJNG y a presuntos esquemas de lavado mediante empresas fachada. Nadie anticipó que esos lazos la colocarían en el centro de una guerra interna.
La noche del 20 de enero de 2026, en Zapopan, Nicolette desapareció mientras conducía su Tesla por una ruta habitual. La investigación posterior concluyó que no fue un secuestro improvisado.
Vea una descripción general rápida y detallada aquí: HARFUCH RESCATA a “La Nicholette” en el RANCHO del MENCHO con 2 HELICÓPTEROS

Fue una operación planeada con precisión y ejecutada desde dentro. Su escolta de confianza, quien la acompañó en viajes y apariciones privadas, habría traicionado su lealtad y facilitado una emboscada con vehículos blindados. En minutos, la influencer fue reducida y retirada sin dejar rastro.
El móvil del secuestro se inscribió pronto en la lógica del CJNG. Fuentes de inteligencia indicaron que la organización sospechaba que Nicolette había filtrado información sensible como rutas de traslado y ubicaciones de casas de seguridad a grupos rivales.
En ese ecosistema, la sospecha equivale a sentencia. Su desaparición fue leída como advertencia interna y mensaje hacia quienes orbitan el crimen organizado sin pertenecer del todo.
Confirmado el plagio, el equipo federal encabezado por Harfuch activó un dispositivo de inteligencia de emergencia.
Durante 72 horas, analistas cruzaron datos del sistema de cámaras C5, siguieron trayectos entre Jalisco y Michoacán y emplearon herramientas de alto nivel para penetrar comunicaciones cifradas en Telegram y Signal.

La pieza decisiva fue un audio interceptado que apuntó a Rancho Grande, una propiedad de unas 60 hectáreas situada en una zona abrupta, a 32 kilómetros al noreste de Uruapan.
Las imágenes térmicas captadas por drones mostraron que no se trataba de un encierro provisional. Rancho Grande operaba como fortaleza, con torres de vigilancia, una pista improvisada y un contingente armado numeroso.
Para las autoridades, un asalto frontal implicaba riesgos elevados, pero el tiempo apremiaba. La vida de Nicolette pendía de horas.
El 23 de enero, poco después del mediodía, se ejecutó la operación. Dos Black Hawk ingresaron a baja altura y abrieron paso con fuego de supresión sobre los puntos de vigilancia.

Cuarenta y ocho elementos de élite, entre fuerzas GAFE y la unidad especial de Harfuch, descendieron por rapel al patio central y avanzaron conforme a un plan cronometrado al minuto.
El choque armado se concentró en la casa principal. Tras asegurar el perímetro, los equipos hallaron a Nicolette detrás de un muro falso en un almacén metálico.
Estaba exhausta, con los ojos vendados y las manos atadas con cinchos, sin alimento adecuado durante días y confinada en un espacio mínimo y asfixiante. La escena contrastaba de forma brutal con el brillo digital que millones habían consumido en redes.
La operación concluyó en 34 minutos. Seis hombres armados fueron abatidos y nueve detenidos, incluidos dos mandos medios del CJNG. El decomiso incluyó rifles de asalto, lanzagranadas, más de doce mil cartuchos y chalecos balísticos.
Además, 17 kilos de metanfetamina y 4 kilos de fentanilo con un valor estimado superior a 80 millones de pesos.

En el plano estratégico, se recuperaron teléfonos y documentos parcialmente quemados, entre ellos audios atribuidos a El Mencho que ordenaban castigar a la víctima por traición.
En la conferencia posterior, Harfuch sostuvo que la acción probó la capacidad de coordinación del Estado y subrayó que nadie merece trato inhumano, sin importar su historial o las sospechas que lo rodeen. El mensaje buscó cerrar filas, pero no apagó la controversia.
Las preguntas se multiplicaron. Por qué una influencer con nexos ambiguos recibió un despliegue excepcional con dos helicópteros y casi cincuenta comandos, mientras miles de personas desaparecidas siguen sin respuesta.

Pesó su valor mediático, su alcance en redes o la información que podía aportar. O estamos ante la evidencia de que entretenimiento, crimen y poder se mezclan en un mismo tablero.
El rescate de La Nicholette fue un éxito táctico indiscutible. También abrió una grieta más profunda sobre las prioridades de justicia en México.
Detrás del escaparate de las redes se esconde un inframundo violento donde cada vínculo tiene precio. Y bajo los rotores que giraron a plena luz del día quedó flotando la duda central. A quién se protege realmente y cuál es el costo de esa protección.