Jorge Reynoso Rábago nació el 12 de abril de 1946 en Guadalajara, Jalisco.
Desde su infancia, mostró un gran interés por el arte y la actuación.
Proveniente de una familia de clase media, su padre era contador y su madre maestra, lo que le brindó una vida estable, aunque él siempre anheló más.
Con el sueño de convertirse en estrella, Jorge se trasladó a la Ciudad de México en 1965, donde se inscribió en el prestigioso Centro de Capacitación de Televisa, conocido como el CA.

Su determinación y carisma lo llevaron a conseguir papeles cada vez más importantes en telenovelas, convirtiéndose en un galán de la pantalla mexicana.
Sin embargo, en el México de los años 70, la industria del entretenimiento estaba controlada por sindicatos que operaban como mafias.
El Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC) y la Asociación Nacional de Actores (ANDA) controlaban quién trabajaba y quién no.
Jorge, con su creciente popularidad, comenzó a cuestionar públicamente las prácticas corruptas de estos sindicatos.
Se convirtió en una voz disidente, organizando reuniones con otros actores descontentos y proponiendo una alternativa al control que ejercían los líderes sindicales.
La valentía de Jorge le ganó tanto admiradores como enemigos.
A medida que su popularidad crecía, también lo hacían las amenazas en su contra.
Recibió advertencias sobre las consecuencias de desafiar al sindicato y, aunque sabía que se estaba metiendo con personas peligrosas, no se echó atrás.
Su activismo lo llevó a encabezar protestas en 1976, denunciando las cuotas excesivas que cobraba el sindicato y la corrupción en el manejo de los fondos.
Esta actitud lo convirtió en un blanco para aquellos que querían mantener el status quo.
En 1977, Jorge protagonizó su última telenovela, “Corazón Salvaje”, un papel que coincidía con su propia lucha contra el sistema.
Sin embargo, fuera de las cámaras, su situación se volvía cada vez más complicada.
Fue vetado por varios productores, lo que afectó gravemente su situación financiera.
A pesar de su éxito, Jorge se encontraba en bancarrota, asfixiado por las deudas y la presión del sindicato.
En julio de 1978, Jorge recibió un nuevo trabajo: protagonizar una película sobre narcotráfico que expondría las conexiones entre el crimen organizado y figuras políticas.
Durante su investigación para el papel, Jorge descubrió información comprometedora sobre los líderes sindicales y su posible implicación en el lavado de dinero del narcotráfico.
Estaba decidido a hacer pública esta información, pero antes de que pudiera hacerlo, fue asesinado.

La noche del 15 de agosto de 1978, Jorge salió de una fiesta en Polanco.
Según testimonios, estaba de buen humor y conversando animadamente.
Sin embargo, al salir, fue interceptado por otro vehículo cuyos ocupantes le dispararon seis veces, hiriéndolo mortalmente.
La escena fue descubierta poco después por un policía de ronda, pero la investigación oficial rápidamente se cerró, clasificando el caso como un asalto, a pesar de las evidencias que apuntaban a un asesinato planeado.
La familia de Jorge no aceptó esta versión.
Exigieron una investigación real, pero las autoridades se negaron, cerrando el caso sin resolver.
A medida que pasaron los días, la cobertura mediática del asesinato se desvaneció, y el nombre de Jorge Reynoso fue borrado de la memoria colectiva.
Sin embargo, su historia no terminó ahí.
Años después, periodistas e investigadores comenzaron a revivir el caso, descubriendo que el expediente había desaparecido y que muchos testigos se retractaron o se negaron a hablar, evidenciando un encubrimiento sistemático.
Las teorías sobre quién ordenó el asesinato de Jorge son diversas.
Algunos apuntan a los líderes del sindicato, quienes lo veían como una amenaza.
Otros sugieren que el narcotráfico estaba involucrado, silenciando a quien podría exponer sus operaciones.
La teoría más perturbadora implica una colaboración entre el sindicato, el narcotráfico y el gobierno, uniendo fuerzas para eliminar a Jorge.
A pesar de que su asesinato sigue oficialmente sin resolver, la historia de Jorge Reynoso se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la corrupción y el abuso de poder en México.
Su legado perdura en las memorias de quienes lo conocieron y en las voces de aquellos que siguen exigiendo justicia.
Jorge no solo fue un actor talentoso, sino un hombre valiente que se atrevió a desafiar un sistema corrupto y pagó el precio más alto por ello.

Hoy, más de 45 años después de su muerte, la historia de Jorge Reynoso sigue siendo relevante.
Nos recuerda que la lucha por la verdad y la justicia es constante, y que aquellos que se atreven a alzar la voz a menudo enfrentan consecuencias devastadoras.
La memoria de Jorge vive en cada uno de nosotros que nos negamos a olvidar, y su historia sigue siendo un llamado a la acción para todos aquellos que buscan un cambio en un sistema que aún necesita ser desafiado.