Uno de los episodios más polémicos fue el relacionado con Patricia Rivera, una destacada actriz de cine durante los años 80, y el supuesto hijo que ambos compartían, Rodrigo.
Durante años se sostuvo la creencia de que Vicente Fernández era el padre biológico de Rodrigo, pero la verdad salió a la luz tras una prueba de ADN que cambió para siempre la historia.
La historia comienza en 1976, cuando Patricia Rivera participaba en el concurso Señorita México.
Al año siguiente, ambos coincidieron en las grabaciones de la telenovela “La radas”, donde inició un romance que duró varios años.
Vicente Fernández, en la cúspide de su carrera, mantenía una vida amorosa complicada y llena de secretos, y Patricia tuvo que adaptarse a un horario difícil y a la discreción que exigía esta relación.
El romance se mantuvo oculto para la familia de Vicente, incluyendo su esposa Cuquita y sus hijos, quienes desconocían la existencia de esta aventura hasta mucho tiempo después.
Para proteger su relación, el mejor amigo de Vicente, Felipe Arriaga, ayudó a conseguir prestanombres para la compra de un pequeño apartamento donde la pareja podía vivir discretamente.
En 1986, tras más de una década de relación, Patricia Rivera quedó embarazada y afirmó que Vicente Fernández era el padre de su hijo, Rodrigo.Vicente reconoció al niño y lo llevó a vivir a su rancho, “Los Tres Potrillos”, donde Rodrigo fue tratado como un miembro más de la familia durante sus primeros años.
Incluso logró ganarse el cariño de Cuquita, la esposa de Vicente.
Sin embargo, con el paso del tiempo, la relación entre Rodrigo y la familia Fernández se volvió tensa.
A pesar de haber sido aceptado inicialmente, Rodrigo comenzó a ser mal visto y despreciado por algunos miembros de la familia, situación que complicó aún más la dinámica familiar.
La verdad salió a la luz cuando Vicente Fernández solicitó una prueba de ADN para Rodrigo, motivado por una investigación de la compañía aseguradora tras el secuestro de su hijo mayor, Vicente Jr.
Los resultados fueron contundentes: 0% de compatibilidad genética entre Vicente Fernández y Rodrigo.
Este descubrimiento llevó a Vicente a promover legalmente el desconocimiento de paternidad, iniciando un juicio para desvincularse oficialmente del joven.
Para evitar un escándalo público, Vicente decidió entregar una fuerte suma de dinero a Patricia Rivera para que se alejara de su familia y se llevara a Rodrigo al extranjero.
Se rumorea que la cantidad entregada ascendió a los 4 millones de dólares, una cifra que refleja la magnitud del conflicto y el deseo de Vicente por mantener su imagen y la estabilidad familiar.
Tras estos acontecimientos, Patricia Rivera decidió retirarse definitivamente de la actuación en 1995, dejando atrás una carrera prometedora en el cine mexicano.
Su última participación fue en la telenovela “Con toda el alma” de TV Azteca, después de lo cual se alejó de los reflectores.
Se sabe que Patricia se dedicó a administrar un hotel en Morelos y que actualmente vive alejada del mundo del espectáculo, residiendo en un departamento lujoso en el Estado de México o incluso en Estados Unidos, según diversas fuentes.
Merley Uribe, otra actriz que mantuvo un romance con Vicente Fernández, ha declarado en medios que el cantante le confesó haber pagado una cuantiosa suma a Patricia Rivera y a su supuesto hijo para que lo dejaran en paz.
Según Uribe, Vicente estaba muy afectado porque Patricia le había “ensartado un hijo” y porque Rodrigo, ya adulto, lo demandó, poniendo en riesgo incluso la propiedad del rancho familiar.
Este episodio exacerbó la tensión familiar y llevó a Vicente a establecer límites claros: “No te vuelvas a meter con mi familia, toma esos 4 millones de dólares y se acabó”, le habría dicho a Patricia.
A pesar de la polémica, Patricia Rivera intentó estar presente en el funeral de Vicente Fernández tras su fallecimiento, pero según reportes, Cuquita Fernández le negó el acceso al sepelio, evidenciando que las heridas familiares seguían abiertas.
Recientemente, se informó que Rodrigo Fernández, hijo de Patricia, acudió al hospital para despedirse del Charro de Huentitán, aunque no se conocen detalles precisos sobre este encuentro ni en qué términos se dio.
La historia de Patricia Rivera, Vicente Fernández y Rodrigo es un reflejo de las complejidades y contradicciones en la vida personal de los ídolos públicos.
La fama y el éxito artístico muchas veces ocultan realidades dolorosas y conflictos familiares que permanecen en la sombra.
Vicente Fernández, a pesar de su imagen de hombre fuerte y tradicional, vivió una vida marcada por amores prohibidos, secretos y decisiones difíciles para proteger su legado y su familia.
La revelación sobre la paternidad de Rodrigo pone en evidencia que, detrás del brillo de los escenarios, existen historias humanas llenas de desafíos y emociones encontradas.
El escándalo de paternidad entre Patricia Rivera y Vicente Fernández marcó un capítulo oscuro en la vida del Charro de Huentitán, mostrando que incluso las figuras más admiradas enfrentan conflictos personales complejos.
Aunque la verdad salió a la luz, las heridas y resentimientos quedaron latentes, afectando a todos los involucrados.
Esta historia invita a reflexionar sobre la importancia de la verdad, la familia y el respeto en la vida pública y privada, recordándonos que detrás de cada estrella hay una persona con sus propias batallas y vulnerabilidades.