La violencia en Culiacán ha mutado. Ya no se trata únicamente de disputas territoriales por el control de rutas o plazas; ahora, la guerra se libra en el terreno de lo simbólico, de la imagen y de las lealtades exhibidas en plataformas digitales. El reciente secuestro de Nicole Pardo Molina, la influencer conocida masivamente como “La Nicholette”, ha sacudido a la opinión pública no solo por la brutalidad de su ejecución, sino por la confirmación oficial del móvil detrás del crimen.
El Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ha revelado en un informe que disipa rumores y especulaciones: la joven no fue plagiada por su ostentoso estilo de vida, ni por el llamativo Tesla Cybertruck morado que conducía. La razón es mucho más específica y política dentro del inframundo criminal: “La Nicholette” comercializaba mercancía que el bando contrario, La Mayiza, consideró propaganda de guerra a favor de Los Chapitos.
El mensaje en la indumentaria
Durante la conferencia de prensa, Harfuch detalló que la investigación federal apuntó rápidamente a la actividad comercial de la víctima. Pardo Molina administraba una tienda en línea conocida como “Nicolet Shop”. A través de este portal y de sus redes sociales, vendía gorras y accesorios bordados con las iniciales JGL (Joaquín Guzmán Loera) y otros íconos visuales intrínsecamente ligados a la facción de los hijos del “Chapo”.
En el contexto actual de Sinaloa, donde la fractura del Cártel de Sinaloa es total tras los eventos de julio de 2025, portar o vender estos símbolos ha dejado de ser una simple moda “buchona” para convertirse en una declaración de bando. Para La Mayiza, la facción leal a Ismael “El Mayo” Zambada, la venta de estos artículos no era un emprendimiento inocente, sino una afrenta directa y una forma de proselitismo a favor de sus rivales. La influencer, sin quizás medir la magnitud del riesgo, se convirtió en una vocera visual de una de las partes en conflicto.
47 segundos de terror en Isla Musala
El operativo para sustraer a la joven fue de una precisión militar que denota la participación de un grupo de élite dentro de la organización criminal. Los hechos ocurrieron a las 17:03 horas del pasado 20 de enero en el exclusivo sector de Isla Musala. Las cámaras de seguridad captaron el momento exacto en que un Nissan Versa blanco le cerró el paso al imponente vehículo eléctrico de la influencer.
En apenas 47 segundos, tres sujetos armados descendieron del sedán. Con movimientos coordinados y sin titubeos, rompieron la ventanilla del conductor y extrajeron a Nicole por la fuerza. No hubo negociación visible, ni intento de robo del vehículo. El Cybertruck, con un valor superior a los dos millones de pesos, quedó abandonado a mitad de la calle, con el motor encendido y la música sonando, un testamento mudo de la impunidad con la que operaron los agresores. Uno de los sicarios incluso miró a la cámara del vehículo, desafiante, enviando un mensaje claro: no se esconden porque saben que el miedo es su principal arma.
La caída de un ícono de redes
Nicole Pardo Molina no era una desconocida en el ecosistema digital de Sinaloa. Con una base de seguidores que superaba los 168 mil en Instagram y 125 mil en TikTok, “La Nicholette” había construido una marca personal basada en el lujo, el exceso y la estética regional conocida como “buchona”. Sus publicaciones mostraban una vida a caballo entre Phoenix y Culiacán, llena de fiestas, viajes y compras de alta gama.
Incluso había sido apodada “La muchacha del Salado” y un grupo local le había compuesto un corrido, elementos que en la narcocultura funcionan como medallas de estatus. Sin embargo, esta visibilidad se tornó en su contra. Al convertir su imagen en un escaparate para la simbología de Los Chapitos, Nicole pasó de ser una celebridad de internet a un objetivo militar para La Mayiza.
Una guerra de símbolos y terror psicológico
El análisis de inteligencia presentado por Harfuch subraya que este secuestro es parte de una estrategia más amplia de La Mayiza para “limpiar” la plaza de cualquier elemento que apoye, financiera o simbólicamente, a Los Chapitos. No es el primer ataque de esta naturaleza; previamente se habían registrado incendios en locales y agresiones contra personas vinculadas al entorno social de la facción rival.
El objetivo es sembrar el terror psicológico. Al atacar a una figura pública que no es un combatiente armado, sino una influencer, el mensaje se amplifica: nadie que apoye a Los Chapitos, ni siquiera vendiendo una gorra, está a salvo. Esto ha provocado un efecto inmediato en el entorno digital de Culiacán. Decenas de influencers y creadores de contenido han comenzado a borrar publicaciones antiguas, eliminar fotos con ciertos vehículos o personas, y en algunos casos, han huido del estado por temor a ser los siguientes en la lista.
Consecuencias económicas y respuesta oficial
El impacto del secuestro ha trascendido la nota roja para golpear la economía local. Isla Musala, considerada una de las zonas más seguras y aspiracionales de la capital sinaloense, ha visto caer el valor de sus propiedades en un estimado del ocho por ciento en cuestión de días. La percepción de seguridad se ha desplomado; si alguien puede ser secuestrado a plena luz del día en un vehículo tan notorio sin que nadie intervenga, la vulnerabilidad es total.
Ante la gravedad del caso, Omar García Harfuch anunció un despliegue masivo. Unidades de inteligencia naval y del ejército han establecido un cerco en un radio de 100 kilómetros alrededor de Culiacán para dar con el paradero de la joven y sus captores. Sin embargo, los retos forenses son enormes. El Nissan Versa utilizado en el plagio fue localizado días después, pero había sido meticulosamente lavado con cloro, eliminando huellas dactilares y material genético, lo que confirma la sofisticación del grupo delictivo responsable.
La situación de “La Nicholette” permanece crítica. Mientras las autoridades trabajan contra reloj, el caso se erige como un sombrío recordatorio de que en el México actual, la línea entre el entretenimiento digital y la realidad del crimen organizado es cada vez más delgada y peligrosa.
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Por qué fue secuestrada La Nicholette según las autoridades? El Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, confirmó que el secuestro se debió a que la influencer vendía gorras y accesorios con las siglas JGL y simbología de “Los Chapitos” en su tienda en línea, lo cual fue interpretado por el grupo rival, La Mayiza, como una toma de partido en la guerra de cárteles.
¿Qué es “La Mayiza” y por qué están en conflicto con “Los Chapitos”? La Mayiza es la facción del Cártel de Sinaloa leal a Ismael “El Mayo” Zambada. Están en guerra abierta con Los Chapitos (hijos de Joaquín Guzmán Loera) desde julio de 2025, tras la captura y supuesta traición que llevó a la detención de “El Mayo” en Estados Unidos.
¿Qué sucedió con el vehículo de la influencer durante el secuestro? El Tesla Cybertruck morado de Nicole Pardo Molina no fue robado. Quedó abandonado en el lugar de los hechos, encendido y con la música sonando. Los secuestradores solo se llevaron a la joven, lo que confirmó que el objetivo era ella y no el robo del auto.
¿Cuál ha sido la reacción de otros influencers en Sinaloa? Tras el secuestro, se ha reportado una ola de pánico entre creadores de contenido locales, quienes han comenzado a borrar publicaciones, cambiar su imagen en redes o abandonar el estado para evitar ser vinculados con alguna de las facciones criminales.
¿Qué medidas ha tomado el gobierno tras el incidente? Se ha ordenado un despliegue de fuerzas federales y unidades de inteligencia en un radio de 100 kilómetros alrededor de Culiacán para localizar a la víctima y a los responsables del plagio.