¿Quiénes son esos cantantes? ¿Qué heridas del pasado convirtieron la admiración en amargura? Este artículo explora la historia detrás de esas tensiones y rivalidades.
Uno de los primeros nombres que Perales mencionó fue el de Miguel Ríos, un símbolo del rock español y la resistencia social durante la transición española.
Mientras Perales se dedicaba a escribir baladas íntimas y apolíticas, Ríos encarnaba el espíritu rebelde, con letras cargadas de protesta y crítica social.
Esta diferencia ideológica y musical fue fuente de un choque que trascendió lo artístico.
Miguel Ríos llegó a criticar a artistas que se escondían en canciones de amor edulcoradas mientras España atravesaba momentos difíciles.
Aunque nunca mencionó nombres, Perales sintió esa crítica como un ataque directo a su integridad artística.
Para él, contar historias de amor y emociones sencillas era sinceridad, no complacencia.
Esta tensión, aunque nunca abierta, marcó una distancia entre dos formas de entender la música y la función del artista en la sociedad.
Otra relación compleja fue la que tuvo con Julio Iglesias, uno de los artistas españoles más internacionales y exitosos.Aunque nunca fueron rivales directos, sí fueron comparados constantemente por la prensa y el público.
Julio representaba el glamour y la ambición global, mientras Perales era el poeta reservado, centrado en la introspección y la sencillez.
La mayor controversia surgió con la canción “Y cómo es él”, escrita originalmente para Julio Iglesias durante un momento difícil en su vida personal.
Sin embargo, la discográfica de Perales decidió que él mismo la grabara, convirtiéndose en uno de sus mayores éxitos.
Este hecho generó una herida profunda en la relación con Julio, quien aunque nunca expresó públicamente su enojo, se sintió traicionado.
A pesar de esta tensión, ambos mantuvieron una amistad respetuosa y compartieron escenarios, pero la rivalidad latente reflejaba las contradicciones de la fama y la compleja mezcla de admiración, envidia y lealtad.
José Luis Perales también nombró a Rocío Jurado, una de las voces más poderosas y emblemáticas de España, con quien trabajó durante años.
Juntos crearon canciones inolvidables, pero su relación terminó fracturada debido a disputas contractuales y desacuerdos sobre las letras.
Rocío, conocida por su fuerte carácter, exigía cambios que Perales no estaba dispuesto a aceptar, lo que llevó a una ruptura dolorosa tanto profesional como personal.
Perales confesó que fue la única vez que lloró por una canción que ya no reconocía como suya, una traición que marcó profundamente su carrera y su corazón.
Otro nombre en la lista es Camilo VI, conocido por su voz poderosa y estilo teatral, que contrastaba con el enfoque más suave y poético de Perales.
La comparación constante entre ambos generó tensiones, especialmente cuando Camilo hizo comentarios despectivos sobre las canciones de Perales, calificándolas de simples canciones de guitarra.
Aunque Perales nunca respondió públicamente, se sintió herido por esas palabras. La rivalidad fue alimentada también por la industria musical, que enfrentaba a artistas para aumentar ventas.
Mientras Camilo era el showman carismático, Perales era el artesano discreto, y esta división dividió a los fans y a la prensa.
Finalmente, Perales mencionó a C.Tangana, una de las grandes figuras actuales del trap y reguetón en España, a quien calificó con dureza.
Para Perales, la música de Tangana carece del alma y la profundidad de la tradición española, siendo solo “ruido y palabras vacías”.
Esta crítica refleja el choque generacional entre la balada clásica y los ritmos urbanos modernos.
Mientras las nuevas generaciones celebran la innovación y frescura de artistas como Tangana, Perales se mantiene firme en su defensa de la melodía, la narración y la emoción auténtica, valores que considera esenciales para que una canción sea verdadera música.
Más allá de estas rivalidades, Perales ha sido siempre un caballero de la canción española, conocido por su humildad y discreción.
Su carrera, que abarca más de cinco décadas y más de 500 canciones registradas, se ha basado en la autenticidad, la artesanía y la resistencia al glamour superficial.
Para Perales, la música debe ser un vehículo para contar historias, transmitir emociones y conectar con la vida real.
Critica la música actual no por su evolución, sino por la pérdida de profundidad y sinceridad.
En su opinión, muchas canciones modernas son efímeras, diseñadas para viralizarse y no para perdurar.
José Luis Perales no solo fue un cantante exitoso, sino un compositor fundamental para grandes voces como Julio Iglesias, Rocío Jurado, Isabel Pantoja y Vicente Fernández, entre otros.
Su talento para adaptar sus letras a la personalidad de cada intérprete ha dejado una huella imborrable en la música española y latinoamericana.
A pesar de las críticas y rivalidades, su obra sigue viva y es redescubierta por nuevas generaciones que versionan sus canciones con arreglos modernos, demostrando la intemporalidad de su música.
La confesión de José Luis Perales a sus 80 años sobre los cinco cantantes que más odia revela que incluso las voces más suaves pueden guardar resentimientos profundos.
Estas tensiones y heridas forman parte de la compleja historia de un artista que siempre buscó la sinceridad y la verdad en la música.
Perales sigue siendo un símbolo de la canción española, un contador de historias que prefirió la autenticidad sobre el espectáculo, y cuya influencia perdura más allá de las modas y las generaciones.
Su legado es un recordatorio de que detrás de cada canción hay una historia humana, llena de luces y sombras.